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11 de diciembre de 1959 un grupo de expendedores - animados por una
buena dosis de lirismo y un verdadero espíritu visionario-
constituyeron formalmente la Asociación Estaciones de Servicio
de la República Argentina, entidad pionera del sector, destinada
a defender los legítimos intereses de los expendedores de combustibles.
Modesta en sus
medios y posibilidades, pero vigorosa por el temple espiritual de
sus fundadores, inició su desarrollo en Cachimayo 98 Capital
Federal, donde funcionó su primera sede social. Paulatinamente
fue creciendo y nucleando a más expendedores, dejando de
ser una simple denominación al obtener presencia legal mediante
la Personería Jurídica otorgada el 11 de Abril de
1961.
Como en todos
los comienzos, nada fue fácil ni se logró por arte
de magia. Por el contrario, cada conquista, cada logro, requirió
trabajo y lucha permanente. Nada se obtuvo sin sacrificios.
A.E.S. ha tenido,
siempre, primordial actuación en en ámbito de las
relaciones laborales. Fue la primera entidad de este gremio empresarial
que logró suscribir un convenio colectivo de trabajo, con
el sindicato representativo de los trabajadores, registrado ante
la autoridad de aplicación el Ministerio de Trabajo bajo
el Nº 144 del año 1965. Posteriormente le siguieron
las convenciones colectivas Nros. 56/66; 347/71; 61/73; participando
luego de manera muy eficaz en la concreción del convenio
391/75, de alcance nacional. Por último, en 1999 suscribió
un nuevo convenio colectivo laboral, el Nº 317/99, adecuado
a las necesidades que, relacionadas con el personal dependiente,
se imponen actualmente para alcanzar la mayor eficacia en la explotación
de las estaciones de servicio.
La representatividad
lograda por A.E.S. -entidad pionera de nuestro sector- a lo largo
de más de cuarenta años de sostenida labor ha trascendido
nuestras fronteras manteniendo estrechas vinculaciones, especialmente,
con las entidades hermanas que agrupan a los expendedores latinoamericanos.
Consecuentemente ha participado de congresos y reuniones en Brasil,
Uruguay, Chile, Paraguay, Ecuador, Colombia, Venezuela y Perú.
Recíprocamente, ha organizado encuentros recibiendo, en su
sede, a numerosos delegados de países vecinos.
En otro orden,
nuestra Asociación se ha dirigido cada vez que fuera menester
desde las altas esferas oficiales como, también, ante las
petroleras en defensa de los legítimos intereses de los expendedores
en procura de conseguir soluciones a los diferentes problemas que
se han generado.
Con el trabajo
y desinterés personal de quienes integraron, en distintas
épocas, su Consejo Directivo, la Asociación se consolidó
como entidad, dimensionándose a tal nivel que su ámbito
de actividades requería un lugar adecuado, como fue su primera
sede propia en la calle Lezica y, posteriormente, la actual de Av.Belgrano
3700 que ocupa desde 1973, motivo de verdadero orgullo para todos
los asociados.
La acción
desarrollada en estas cuatro décadas, constituye la más
clara evidencia del acierto de sus fundadores, así como de
aquellos que, a través de los años, se alternaron
en su conducción. Sin menoscabo de los sucesivos titulares
que ejercieron la presidencia de la Asociación resulta ineludible
señalar el mérito logrado por quienes, al frente de
la misma, se desempeñaron exitosamente: Sres.: Pedro J. González,
Héctor Quadrelli, José Antonio Novais, Angel Barros,
Alberto J.M. Da Rocha, Luis F. Del Cueto, Luis A. Laurencena, Alberto
Jorge, Antonio Caputo y Oscar José Soto. La firmeza y la
coherencia con el trabajo constante, de ellos recibidas, en defensa
de los legítimos derechos de nuestros representados, son
y serán el espíritu que anima a los integrantes del
Consejo Directivo de la A.E.S.
En todo momento
hemos encarado nuestra tarea con responsabilidad, poniendo en ella
lo mejor de nuestras capacidades. Con ese espíritu proseguimos
esta nueva etapa comprometiéndonos, como siempre, a continuar
brindando nuestros mejores esfuerzos a favor de nuestro gremio empresarial.
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